Cada iglesia local se encuentra directamente bajo el señorío de Jesucristo y es responsable de ordenar su vida conforme a las Escrituras.
Cristo es la Cabeza
Ninguna organización externa, denominación, gobierno o autoridad humana tiene derecho de gobernar sobre una congregación local. Su autoridad suprema pertenece a Jesucristo y está expresada en su Palabra.
Autonomía no es aislamiento
Las iglesias pueden y deben cooperar voluntariamente con otras iglesias fieles para el avance del evangelio, las misiones, la formación teológica y otras buenas obras.
Responsabilidad congregacional
Cada congregación debe rendir cuentas delante de Cristo por su doctrina, adoración, liderazgo, disciplina y misión, ordenando toda su vida conforme a las Escrituras.

