La iglesia local debe estar formada por personas que profesan de manera creíble arrepentimiento de sus pecados y fe en Jesucristo.
Una membresía regenerada
La membresía no se fundamenta simplemente en tradición familiar, asistencia a reuniones o pertenencia cultural. Descansa en una profesión creíble de fe acompañada por una vida que manifiesta los frutos de la conversión.
Discípulos, no espectadores
La iglesia local no es una audiencia religiosa. Es una comunidad de discípulos que voluntariamente se comprometen a aprender de Cristo, obedecerle y ayudarse mutuamente a perseverar.
Un compromiso visible
Quienes pertenecen a la iglesia se identifican públicamente con Jesucristo y viven bajo su señorío en comunión, responsabilidad y servicio junto a otros creyentes.

